lunes, 22 de agosto de 2011

Botticelli y Simonetta

En la sala 10-14 de la florentina Gallerie degli Uffizi está “La Primavera” de Sandro Botticelli, una de las pinturas más famosas del Renacimiento.
En el centro del cuadro aparece Venus, la diosa del amor. A la derecha, el viento Céfiro persigue a Cloris, la inocente ninfa de la Tierra, que al ser tocada por él se transforma en Flora, diosa de la vegetación y de las flores. Por encima de Venus está Cupido, con alas y con los ojos vendados, dispuesto a lanzar su flecha. En la parte izquierda danzan las Tres Gracias, y hacia ellas, concretamente a la del centro, Castitas, apunta la saeta. En el extremo izquierdo del cuadro, el dios Mercurio aparta con su caduceo las nubes que pretenden entrar en el Jardín del Amor.

El rostro de Castitas en esta pintura es el de una mujer real de la época de Botticelli: Simonetta Cattaneo, esposa de Marco Vespucci, y el de Mercurio, hacia el que Castitas dirige la mirada, corresponde a su amante Giuliano de Médici, hermano menor de Lorenzo el Magnífico.

Simonetta fue unánimemente considerada por sus contemporáneos como la mujer más bella de la Florencia renacentista, y además de en “La Primavera”, sus rasgos aparecen en otras muchas pinturas de Botticelli. Son, por ejemplo, los de la figura principal de “El nacimiento de Venus”,
otro famoso cuadro del maestro florentino, en la misma sala del mismo museo, en el cual la diosa del amor, flotando desnuda en el mar de pie sobre una concha, es empujada por el viento Céfiro y la brisa Aura hacia la costa, en donde la espera la diosa de la Primavera con una túnica para cubrir su desnudez. Y es también el de Simonetta el rostro de la Venus de “Venus y Marte”,
otro célebre cuadro de Botticelli, que se exhibe en la National Gallery de Londres, y en el que Marte es, a su vez, un retrato de Giuliano.

Además de servirse de sus rostros en sus cuadros, Botticelli pintó también retratos de ambos. De Simonetta hay uno en la Gemäldegalerie de Berlin,
y de Giuliano, otro en la Colección Crespi de Milán.

Simonetta murió de tuberculosis en 1476, a los 23 años, y Giulano dos años más tarde, cuando tenía 25, asesinado en la catedral de Florencia en la fallida conspiración de los Pazzi, que perseguía arrebatar el poder a la familia Medici.

Que Botticelli estuvo enamorado, platónicamente, de Simonetta, parece fuera de toda duda. Lo atestigua la cantidad de veces que la pintó, y lo atestigua el hecho de que treinta y cuatro años después de la muerte de ella, él, sintiendo cercana la suya, pidiese ser enterrado a los pies de su tumba, en la iglesia de Ognissanti.
Deseo que le fue concedido. © Antón Rodicio 2011.

[Las cinco primeras imágenes de esta entrada provienen, respectivamente, de:
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/3c/Botticelli-primavera.jpg http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/47/La_nascita_di_Venere_%28Botticelli%29.jpg
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7d/Venus_and_Mars.jpg
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d2/Sandro_Botticelli_066.jpg
http://paintingdb.com/s/7849/]

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